Bush se convierte en bufón de sus desgracias y su principal asesor en rapero en una cena con periodistas


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Acosados como están desde todos los flancos, los máximos funcionarios estadounidenses, empezando por el presidente Bush y siguiendo con su principal asesor, Karl Rove, han decidido recurrir al humor y reirse de sus propias desgracias.

La puesta en escena, durante la cena de los corresponsales de radio y televisión de la Casa Blanca el jueves por la noche, no tuvo desperdicio y se ha convertido hoy en la comidilla de la blogosfera y los programas de televisión.

El cerebro de Bush

La estrella de la noche fue, de lejos, Karl Rove, el hombre al que en Washington llaman el "cerebro de Bush", y cuyo título oficial es el de principal asesor político del presidente de EEUU, George W. Bush.

Ataviado con pajarita y traje de gala, Rove movió el esqueleto a ritmo de rap y fue bautizado con el nombre artístico de "MC Rove" (el maestro de ceremonias Rove) por parte de los humoristas que amenizaron la velada.

"¿Cuál es tu nombre?", "Soy MC Rove", repitió el asesor de la Casa Blanca una y otra vez mientras se contoneaba por el escenario.

Rotunda ovación

La actuación de Rove, cuya calvicie, oronda figura y gafas de burócrata no se ajustan, precisamente, al perfil típico de estrella del rap, finalizó con una rotunda ovación.

El asesor presidencial de 56 años es el arquitecto de las dos victorias presidenciales de Bush y aparece retratado con frecuencia en los medios como un funcionario implacable.

Rove está en el punto de mira del Partido Demócrata por la destitución de ocho fiscales federales, que según los demócratas obedeció a motivos políticos.

La comedia de Bush

Bush, que se mostró anoche especialmente inspirado, hizo referencia durante el discurso que pronunció en la cena al espinoso asunto: "Tengo que admitir que realmente metimos la pata con la forma en la que despedimos a esos abogados", dijo en tono irónico.

"Cuando la gente simpatiza con los abogados, sabes que la has fastidiado", añadió.

Su discurso arrancó con un tono igualmente humorístico.

"Hace un año mi nivel de popularidad estaba en el 30%, mi candidato al Tribunal Supremo se había retirado (de la contienda) y mi vicepresidente había disparado a alguien", aseguró el inquilino de la Casa Blanca, para añadir: "Esos eran los buenos tiempos".

El terror de los presidentes

Bush también dejó constancia de lo mal que se lo hace pasar la prensa al decir que las cosas han llegado a tal extremo que "a veces le doy la palabra a Helen Thomas para escuchar una voz amiga".

Thomas es una veterana corresponsal de la Casa Blanca y es famosa por acribillar al presidente de turno, sea quien sea.

Hizo alusión también a que sus días en el poder están contados al manifestar que "tengo 664 días restantes en la Casa Blanca, o sea que técnicamente soy un trabajador temporal", una clara referencia a su programa de emitir permisos temporales para permitir la entrega de inmigrantes en el país y atajar así el flujo de indocumentados.

El libro de Bush

Entre sus planes para después de la presidencia está el de escribir un libro, que tendría menos que las "10.000 páginas" de las memorias de Bill Clinton y que podría llevar el título de Los martes con Cheney.

Al final de su discurso dejó el humor a un lado para referirse al portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, que fue operado recientemente tras una recurrencia del cáncer que sufría.

"Cuando Tony me llamó y me dijo los resultados de su operación se me cayó el alma a los pies, pero sé que Tony es un luchador", apuntó, para concluir: "Tony, todo el mundo espera el día en el que vuelvas a la Casa Blanca".

Fuente: EFE

30-03-2007


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