Roban 60 millones en vitaminas para colorear salmones


Santiago de Chile.- 

En la capacha, por cretinos, se encuentran desde ayer los miembros de una patota que trataron de enriquecerse con el robo y la venta de vitaminas para colorear salmones.
Como cualquier miembro de la barra pop podrá suponer, sin ser técnico en la materia, el botín obtenido por estos compadres es sumamente difícil de vender, ya que nadie cría salmones en la tina del baño. El rubro es manejado por grandes empresas que negocian con proveedores conocidos y que naturalmente desconfían de ofertones que caen del cielo a vil precio y sin facturas.

Robar estos insumos para la cría de rechonchos salmonídeos es como si nos choreáramos la rueda de un avión y tratáramos de vendérsela a Sebastián Piñera, el dueño de Lan Chile. Al tiro caería la rocha, enseguida la yuta y en un dos por tres estaríamos mateando en una de las caletas de la ex Peni.

El delito, según la policía, comenzó a generarse en septiembre del año pasado, cuando un empresario santiaguino, identificado como Daniel G. D., contactó a Juan L. O., un malandra que a pesar que tenía pendiente una orden de captura por choreo se dedicaba a negocios secundarios relacionados con la producción y venta de alimentos para peces.

En esa ocasión, el bacán capitalino le pidió que tratara de conseguirle un producto llamado Carophyll, que es la vitamina que le da ese atrayente tono rosado a la carne del salmón. Es algo así como un bronceador de pescados. Sin ese producto, el apetitoso salmón sería más blanco que una humilde merluza.

El asunto es que J.L.O. se puso en contacto con un ex empleado de la empresa Biomar, ubicada en la localidad de Olivar Alto y que se dedica a la fabricación de comida y otros productos requeridos por la industria pesquera.

Cuento corto, al grupo se unieron otros compadres y el 13 de octubre del año pasado se metieron a un galpón de la empresa y robaron 27 cajas del producto encargado -avaluado en 60 millones de pesos-, el que fue entregado al empresario G.G.D., previo pago de tres millones 500 mil pesos.

Luego de seis meses de investigación, los detectives lograron capturar a los seis sujetos comprometidos en el robo y recuperaron toda la vitamina, ya que por las razones antes dichas el creativo comerciante no había podido vender ni una sola caja.

Desesperado, este compadre se comió algunas latas de Carophyll y ahora luce como jaiba cocida, tiene escamas en la espalda y acaba de batir el récord nacional de natación en la piscina olímpica del penal de Rancagua.

Fuente: La Cuarta

13-04-2003


Opiniones de los usuarios sobre esta noticia:

Opinion del usuario: Es un articulo muy interesante que en mi opinion tendria k leerse
Gatita, 26/02/2007


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