El 'caníbal de Roteburgo' dice que de niño soñaba con comerse a compañeros de colegio


Berlín.- 

Armin Meiwes, quien confesó haberse comido en parte a un hombre al que conoció por internet, declaró en la primera sesión del juicio que se le sigue por asesinato que su interés por el canibalismo se remonta a su pubertad, cuando fantaseaba con comerse a compañeros de colegio.

Meiwes, un técnico informático de 42 años al que la prensa alemana ha bautizado como "el caníbal de Roteburgo", se mostró tranquilo y lúcido al describir ante la Audiencia Provincial de Kassel el origen de sus fantasías caníbales.

En su declaración, explicó que cuando tenía entre 8 y 12 años fantaseaba con descuartizar y comerse a compañeros de escuela que le gustaban, y mencionó como origen de esas fantasías el deseo frustrado de tener un hermano pequeño.

Durante su pubertad vivió solo con su madre y se sentía abandonado, y para "crear" a ese hermano imaginario desarrolló ese tipo de fantasías, que le excitaban sexualmente, señaló. "Rubio y delgado, ése hubiera sido el tipo", precisó al describir la clase de chico de sus fantasías.

El acusado agregó que películas de zombis e imágenes de mataderos de animales avivaron sus fantasías caníbales, y manifestó que "la idea la tenía, y así es como terminé haciéndolo".

La fiscalía considera el proceso como el primero de estas características en la historia penal internacional, pues presenta la particularidad de que el canibalismo no está tipificado específicamente como delito.

A pesar de que expertos judiciales estiman bastante elevado el riesgo de que Meiwes vuelva a cometer un crimen semejante, en caso de que le condene será difícil que se le someta a un internamiento de seguridad, porque no tiene precedentes penales.

Además, un informe psiquiátrico certifica que Meiwes domina plenamente sus facultades mentales, por lo que no podría aplicársele una condena de muchos años como las que cumplen en centros penitenciarios especiales los enfermos psíquicos.

Mientras la acusación plantea un delito de asesinato con motivación sexual y perturbación del descanso de los muertos, la defensa habla de "homicidio por deseo" y apoya su argumentación en el testamento de la víctima, en el que declaró que se sometió voluntariamente al ritual caníbal.

La víctima, un ingeniero de 43 años que residía en Berlín, respondió a un anuncio del acusado en el que éste buscaba a hombres dispuestos a ser devorados, y viajó al domicilio de Meiwes, en la pequeña localidad de Roteburgo del Fulda.

Las autoridades dieron con la pista del supuesto caníbal gracias a la advertencia de un estudiante de la ciudad austríaca de Innsbruck quien, tras descubrir en internet un anuncio en el que Meiwes buscaba a nuevas víctimas, avisó a la central de la Oficina Federal de lo Criminal (BKA), la policía criminal alemana.

En diciembre del pasado año, la policía registró el domicilio de Meiwes, un caserón del siglo XVIII donde vivía solo, ocupando unas pocas habitaciones tras la muerte de su madre, y encontraron cuatro bolsas de plástico con restos humanos en el congelador y varios huesos y un cráneo humano enterrados en el jardín.

Meiwes se entregó a la policía y confesó haber matado y descuartizado a su víctima, así como haber grabado todo el ritual con una cámara de vídeo que se presentará como prueba en el juicio, que concluirá previsiblemente a finales del próximo mes de enero.

Las autoridades se incautaron en el citado caserón de dieciséis ordenadores personales, 221 discos duros y 307 vídeos de contenido relacionado con prácticas caníbales.

Fuente: EFE

03-12-2003


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