Jack el Destripador pudo ser un cirujano amigo de la reina Victoria


Londres.- 

El más célebre asesino de mujeres británico, Jack el Destripador, pudo ser un famoso cirujano llamado Sir John Williams, amigo de la Reina Victoria y tocólogo de su hija, la princesa Beatriz.

Eso es lo que afirma uno de sus descendientes, Tony Williams, en un libro titulado "El tío Jack", según el cual el arma con el que el sádico misógino asesinó y luego extrajo las vísceras de cinco prostitutas londinenses en 1888 es un bisturí que perteneció al cirujano y se guarda en la Biblioteca Nacional de Gales.

Sir John Wiliams fundó la biblioteca a comienzos del siglo XX y le donó su colección de 25.000 libros además de otros objetos personales, incluido un diario, a los que por el momento el público no tendrá acceso.

El autor del libro propone someter el bisturí a las modernas técnicas de ADN para ver si es posible determinar de modo definitivo una relación con algunas de las prostitutas asesinadas.

El misterio en torno a la identidad de Jack el Destripador se ha convertido en una industria millonaria, y así han aparecido hasta ahora más de una veintena de sospechosos aunque no se haya probado hasta ahora nada.

Diferentes hipótesis

Entre los sospechosos figuran el príncipe Alberto Victor, nieto de la reina Victoria, el pintor Walter Sickert, y un comerciante de Liverpool llamado James Maybrick, pero es la primera vez que se menciona al famoso cirujano en ese contexto.

Jack el Destripador asesinaba a sus víctimas con precisión quirúrgica antes de extraerles sus órganos internos, por lo que muchos han supuesto que debía de tener grandes conocimientos de Medicina.

Tony Williams dice haber examinado cuidadosamente el diario de su antepasado y descubierto que se habían arrancado algunas de las páginas correspondientes al año 1888, cuando ocurrieron los crímenes.

John Wiliams trabajó como cirujano en varios hospitales de Londres, incluida la enfermería de Whitechapel, donde habían recibido tratamiento en algún momento u otro las cinco prostitutas víctimas del Destripador.

Según el nuevo libro, el cirujano estaba de servicio los fines de semana en los que se produjeron aquellos asesinatos.

Sin coartada

Entre los documentos descubiertos por su descendiente figura una carta fechada el 8 de septiembre de 1888 en la que el cirujano se disculpa a un amigo por suspender una cita debido a un compromiso médico en la clínica de Whitechapel.

El cadáver de Annie Champman, segunda de las víctimas de Jack el Destripador, fue encontrado precisamente aquella noche en la misma zona del este de Londres.

John Williams acabó su carrera médica y regresó a Gales aproximadamente por las fechas en las que acabó la serie de asesinatos que llevaban la marca del Destripador.

Según explica su descendiente, es lógico que el libro que acaba de escribir provoque polémica porque ofrece pruebas muy serias sobre la identidad del Destripador, algo que no desean quienes quieren seguir lucrándose con el misterio en torno a su figura.

Un pintor, un marino, un médico...

La escritora estadounidense Patricia Cornwell, autora de una serie de novelas que tienen como protagonista al patólogo forense Kay Scarpetta, pasó más de tres años y gastó una fortuna en intentar demostrar que el asesino había sido el pintor Walter Sickert (1860-1942).

La escritora gastó parte de ese dinero en comprar 31 obras del artista en un intento de descubrir alguna huella del asesinato, pero su hipótesis ha sido desestimada por los expertos en Jack el Destripador.

La próxima semana, un ex detective británico llamado Trevor Marriott, que ha dedicado años de investigación al caso, aplicando las técnicas forenses más modernas, hará pública una nueva teoría, según informa "The Observer".

Marriott cree que el asesino era un marino mercante a quien una prostituta contagió con una enfermedad venérea y que decidió vengarse de tan cruel manera.

Fuente: EFE

24-04-2005


Opiniones de los usuarios sobre esta noticia:

Opinion del usuario: Puesto que nunca cogieron al asesino, todas las teorías merecen el mayor de los respetos, incluso las más peregrinas, no obstante: aunque un refinado varón Victoriano disfrazado hubiera querido mezclarse entre la muchedumbre en Whitechapel, jamás hubiera pasado desapercibido, de hecho hubiera brillado con luz propia cual luciérnaga en plena noche. No, Jack era un chico del barrio, no desencajaba en el entorno, no desentonaba entre los lugareños, se camuflaba perfectamente en un entorno en el que se diluía por cotidiano y familiar, conocía al dedillo los atajos, los rincones más recógnitos y oscuros, los secretos y chascarrillos del barrio. Y naturalmente conocía a las chicas y ellas a Jack, como sino iba a camelárselas, les inducía una falsa apariencia de seguridad, les ofrecería algo de licor, un poco de comida, alguna moneda a cambio de favores sexuales, de este modo las chicas jamás sospecharían pues por un lado es lo único que ellas podían ofrecer a cambio y por otro era a lo que estaban acostumbradas. Cualquier oferta fuera de tono despertaría recelos en las meretrices. Lo más probable es que fueran ellas mismas las que guiaran a Jack al callejón, a la oscura esquina donde solían ejercer lejos de miradas indiscretas e interrupciones, sin darse cuenta las incautas que esa sería su tumba. Veamos, eran mujeres en la más absoluta miseria, muchas sifilíticas o aún otras patologías propias de la malnutrición y la dependencia del alcohol y obviamente necesitaban prostituirse, está claro pues que para robarlas no las mató, para dar escarnio un chulo imposible pues seguido se daría cuenta de que el efecto de la intensa actividad policial era contraproducente para el negocio así como la paranoia e histeria colectiva. Entonces, fijándonos en la saña de las mutilaciones, recesiones y laceraciones de los órganos sexuales y genitales femeninos, el asunto apunta a una patología sexual severa, un exacervado odio y furia infinita hacia la figura de la mujer y sobre todo la maternidad, por eso las despojaba del poder femenino, de la feminidad. Sobre la forma de matar, hay algo que no veo muy claro, la falta de sangre en algunos de los lugares del crimen, si degüellan a alguien lo usual, lo típico es que instintivamente lleve sus manos a la garganta tratando de taponar la herida, bañando de sangre su atuendo, el entorno más cercano y aún a su agresor/es si se acercan lo suficiente, también no es descabellado que vanamente trataran de huir, pero curioso nada de esto parece acontecer, y nadie vio ni oyó nada. Bueno, o bien no las mató en el lugar, sino que fueron transportadas y depositadas exprofeso (sería interesante de analizar), o bien primero al situarse ellas de espaldas esperando el acto sexual, primero eran asfixiadas y luego ya en el suelo degolladas para la exanguinación y posterior actividad posmortem, esto aseguraría a Jack quietud absoluta, poco chorro de sangre incontrolado y una posición más o menos cómoda para el frenesí sicótico de sangre y vísceras. De veras alguien puede creer que Jack mató a 2 mujeres el mismo día a varias calles distantes un punto y otro, con toda la vigilancia y paranoia del momento, en apenas 12 minutos realizando en una de ellas la intensísima actividad que tod@s conocemos, no será más bien que las estadísticas criminales de la época enmascaraban su juego, o quizá fue al revés, aprovechando su juego alguien lo imitaba para dilucidar sus propios intereses delictivos, imputándole a Jack. Desde luego para las mal llamadas fuerzas del orden, que mejor oportunidad que viéndose desbordadas por los acontecimientos, sacar rédito del asunto encasquetándole todo cuanto asesinato sin resolver y con heridas mínimamente parecidas acontecieran, desviando así la atención de otros asuntos más pragmáticos y menos notables, aunque no menos relevantes. Se me antoja que una navaja barbera en el bolsillo del chaquetón de un barbero de la época pasaría bastante desapercibida para los investigadores de la época más centrados en prejuicios que otras cosas, por otro lado una botella de licor de alta graduación sería un dulce elixir, tentador para una puta alcoholizada, pero a la par un buen antiséptico y mejor higienizante. Lo paradójico es que "...a la perfección se llega por la práctica..." por tanto Jack debió de empezar con pequeños escarceos y coqueteos con la muerte y el asesinato mucho antes, pero sin duda pasarían enmascarados entre las estadísticas de la época y la ubicación. No hay que infravalorar lo importante que hubiera sido para la policía haberle capturado, menudo tanto se hubieran apuntado y su prestigio saldría reforzado en contra de lo que estaba sucediendo, pero probablemente le encuestaron una o varias veces sin mayores evidencias para retenerle o acusarle, una persona respetada en la zona que se gana horradamente la vida, con una aparente cordura intachable, porqué encerrarlo. Y claro esto sin duda lo envalentonaría mucho más junto con el protagonismo que le brindaba la prensa y que jamás debió de acontecer, menudo acicate para un narcisista, ególatra y egocéntrico. Encima estaba haciendo profilaxis social, ahora se debía a su público y no podía defraudarlos, cuanto más morbo, más monstruoso el crimen. Sobre las famosas cartas, la verdad es que no me merecen mayor atención, salvo la dirigida a Mrtr. Lusk, es como todas anónima, pero en ésta la diferencia la marca el hecho de que no se autodenomina de ninguna estúpida forma, nos indica el infierno personal de su mente, muestra una extraña reverencia o irónica educación, combinada con la arrogancia, el desafío y el sarcasmo, el reto es innegable. Si bien pudiera no ser atribuida a Jack, desde luego su autor manifiesta serios desordenes mentales, impulsividad y afán de protagonismo, pudiera tratarse de un COPYCAT pretendiendo protagonismo, pero como casi todo en este asunto nunca lo sabremos. Jack, no era nadie, no era un diablo, nosotros lo convertimos en alguien y desgraciadamente él hizo macabramente célebres a unas desgraciadas que de todos modos hubieran muerto miserablemente en el anonimato más absoluto. Estoy seguro que durante mucho tiempo, yo diría que por siempre, Jack seguirá siendo mito y leyenda para regocijo de much@s espabilad@s que no tienen ningún pudor en vendernos cualquier chorrada a l@s crédul@s. Mirando el tema del famoso graffiti o mural tras el asesinato de Mss. Eddowes en Mittred Square, si bien Sr. Charles Warren demuestra clara impericia policial, no debemos juzgarle tan severamente pues en su lugar y con sus medios y circunstancias, probablemente nosotr@s hubiéramos actuado de un modo muy parecido. Si, claro hoy cualquiera sabe que lo propio hubiera sido en cada caso, precintar el lugar o acordonarlo de algún modo disponible y eficaz, preservar con lona o mantas oscuras los escenarios, fotografiarlo todo, tomar las notas y muestras oportunas y posteriormente limpiar adecuadamente para dar paso a transeúntes y curios@s (morbos@s) sin que ello reportara desordenes o disturbios y no trascendiera a la prensa nada más que aquello que se quiere o se pretende filtrar al único propósito o interés de resolver el caso o arrojar luz sobre el mismo. Pero recordemos que Sr. Charles Warren tenía como obligación mantener el orden social en la zona y eso implicaba abortar disturbios y algaradas callejeras, más aún alzamientos políticos. Lo relevante no es si el graffiti rezaba "...los judíos, son los hombres que nunca serán culpados por nada..." o por "...no hay porqué culpar a los judíos..." o bien "...los judíos son los hombres que nunca serán culpados..." y cualquiera de las múltiples y variadas combinaciones que pretendamos. Lo relevante es que si el Comisionado y Scotlan Yard interpretó que podía hacer alusión a esta etnia y corriente religiosa, es sin duda porque así debía de ser. Ahora bien caben dos posibilidades: la de que el mural ya estaba allí como sostienen algunas voces y tan sólo es casual que Jack matara en dicho lugar o en mi humilde parecer que Jack sin duda firmara su obra corrigiendo no sólo el enfoque policial y mediático sino el motivo mismo de los asesinatos quitándoles la etiqueta de rituales religiosos. Esto nos llevaría sin duda a dos caminos posibles y además no desconocidos; acaso daba pistas falsas apuntando en la dirección incorrecta propio del manipulador a mi juicio un tanto inexperto o por el contrario y al igual que los cadáveres no tenía porqué ocúltalos ni le preocupaba en absoluto manipular a la ya bastante embarullada opinión pública y policial. Qué quién quiera y pueda entender saque sus propias conclusiones, pero me atrevo aventurar que alguien que está desenfrenado, frenético, al que importa un bledo ocultar un cadáver dada la inmensa cantidad de ocasiones que le ha salido bien el asunto y dado lo aburrido de tratar de ocultar pruebas a unos manifiestos incompetentes que ellos solos se hacen la picha un lío y perdónenme la expresión, porqué no arrojarles algún hueso para roer a los sabuesos. La obsesión irreverente con Mr. Lusk, acaso Jack lo conocía personalmente, acaso habría participado activamente (para sus propios intereses) en el llamado Comité de Vigilancia de Whitechapell. Podemos asegurar que Jack no se acercó con la muchedumbre a los lugares en los que anteriormente había matado, viendo como un vecino más la inútil actividad policial y mediática, supongo que se lo pasó bien si así fue. No deja de parecerme curioso que llamen asesino desorganizado, a quién deambula por los barrios que conoce en busca de la presa propicia y aleatoria (eso sí con unas condiciones conocidas por todos) para seducirla con una buena oportunidad, qué permite a la víctima más confianza y seguridad siendo ella quién lleva el control sobre el lugar para el "acto", etc. Recordemos "...con una buena carnaza, cojeras seguro un buen pez..." porqué no una botella de licor de alta graduación, quizás algún tipo de aguardiente, dulce elixir para una puta alcoholizada y mejor antiséptico e higienizante a la par que conservante (recordemos el 1/2 riñón conservado en destilados). Bueno aún nos falta el instrumental, nos hablan de un chuchillo de hoja fina y afilada al estilo de un bisturí de la época o aparellaje de carniceros y matarifes, pero hay que dar muchas explicaciones si te paran en plena calle los policías, sin embargo pensemos por un momento en una navaja barbera en el bolsillo del chaquetón de un barbero, lo creéis justificable sobre todo si la higienizas bien con la botella de licor o aguardiente, bueno os aporto algo más también se puede utilizar los aftershave de la época con base alcohólica. Veamos, es respetable la profesión de barbero, se relacionaría con los profesionales del entorno, participaría del Comité de Comerciantes y Empresarios del lugar del tal Lusk, estaría al día de las novedades y noticias del entorno. De verdad, qué no conocería a todas las chicas que malvivían por el lugar, seguro que no había sido cliente habitual y por eso tenían toda la confianza y credibilidad en tal personaje. Bueno tengamos en cuenta que simplemente son reflexiones como otras muchas, no seáis muy duros con las críticas, sólo se trata de un juego, un puzzle en el cual tod@s pensamos o creemos que las pruebas están ahí, que algo se nos escapa y sobre todo en que pena no disponer de los avances en ciencias de los que disponemos hoy día para resolver el dilema. Consideremos entonces que sí aporta un kit de matar y sí tiene un perfil determinado de víctima, una que no se puede ocultar, que no se puede defender y que nadie va echar de menos, sabe dónde y cómo encontrarla y cómo convencerla. Ahora bien tenemos a la presa en el lugar y en la posición, caben dos opciones una frontal y otra opuesta, en el primer caso dada la decrepitud de las mujeres, sus enfermedades y poca o extinta belleza (gancho sexual) se arrodillarían para sexo oral rápido esto obliga a sujetar por la cabeza y la barbilla de forma cariñosa y condescendiente para bruscamente efectuar un giro rompiendo el cuello y una vez en el suelo pisar la barbilla o la cara y degollar al efecto de la exanginación y asegurando quietud y control del flujo de sangre direccionando en el sentido que interese. El caso contrario implica usar bufanda, pañuelo, cinturón, calcetín, etc. cualquier objeto útil al propósito de sofocar a la presa con estrangulación sanguínea procurando un silencio e intimidad deseada y posteriormente proceder con el consabido método o sistema de sesgar el cuello cercenando los grandes vasos (carótida y yugular principalmente) para dominar el torrente sanguíneo direccionalidad y asegurar que la fulana no se va a mover porque hemos fallado en la estrangulación, cuando empecemos a cortar y trinchar. Si, si de acuerdo reconozco que era un OPORTUNISTA, eso sí, pero ojo NO DESORGANIZADO ni idiota sistemático, trabajaba en una oscuridad manifiesta, un candil o un farol portátil llamaría la atención sobre su posición, si bien le procuraría luz para su actividad también le delataría ante testigos ocasionales y miradas indiscretas desde ventanucos o rendijas. Cuando se abre un cuerpo, todo es de color rojo, solamente se puede llegar de forma rápida y segura a los órganos que pretendamos extirpar si conocemos su posición exacta, ahora tengamos en cuenta el escaso tiempo del que dispones Jack para tomar sus trofeos, el temple y la serenidad que hace falta para trabajar en esas condiciones temiendo la posibilidad que en cualquier momento alguien/es te pueda/n sorprender. Además de todo esto está el problema de cómo transportar lo recesionado sin levantar sospechas y cómo justificarlo si te dan el alto, bueno de acuerdo también dudo mucho yo que aquellos Bobys distinguieran un útero humano o un riñón humano de uno de cerdo. Pero queda meridianamente patente que el tío en la metodología no improvisaba, ¿no?. Últimas inquietudes. Varón blanco soltero (me vale viudo o separado) de mediana edad (35 a 40 años), más próximo a la cuarentena que a la treintena, con trabajo estable y propio ( de profesión autónoma) respetable pero introvertido (el chico era algo tímido), solvente y residente en Whitchapell con domicilio propio, busca chica alegre para compartir sensaciones descuartizantes. Aporto bebidas y atrezo para la fiesta, se valorará disponibilidad total, no importa si es muy agraciada o no. P. D. "...la belleza está en el interior..." Recordemos que mataba entorno a los fines de semana y altas horas de la madrugada, esto indicaría que el resto de la semana estaba ocupado en algo a la par que llegar a casa tras una buena borrachera o juerga con un atuendo desaliñado, sucio y manchado posiblemente con rastros de sangre despertaría cuando menos el interés de nuestr@ partener. Si, estoy de acuerdo que en el Victoriano tardío la opinión de la mujer y más en Whitechapel sería poco menos que irrelevante e inmiscuir la narices en los asuntos del marido conllevaría necesariamente una bronca o aún algunos guantazos pero esto no significa que la natural y preciosa intuición y curiosidad femenina pudiera dar al traste con las andanzas de nuestro “amigo”. Por otro lado debemos recordar que hay que ocultar los trofeos obtenidos en la cacería nocturna y disponerlos en tal lugar lejos de miradas curiosas para nuestro disfrute o gozo personal, es indispensable intimidad. Ante un elemento como éste la convivencia sería poco menos que imposible dada la impulsividad y tremendos arranques de furia, además se trata de un individuo extremadamente manipulador que daría al traste en poco tiempo con la convivencia conyugal. Lo importante no es quién era Jack, tampoco las víctimas, ni la forma de matar. Lo verdaderamente interesante era el motivo para matar y el ritual que acontecía una vez tomada y muerta la presa. Qué buscaba en los úteros y órganos femeninos, porqué no valían las presas masculinas, ¿envidia de la maternidad? ¿era Jack homosexual o tenía inclinaciones en éste sentido? ¿Había una substitución del pene por el cuchillo?, ¿sufría una fractura de identidad en los ataques? ¿Cómo llegó a este trastorno, qué ocurrió en su vida que le llevara a esta adicción?
Incubo, 07/10/2007


Opinion del usuario: Sesupone que aqui van las opiniones de los usuarios, no un copy-paste de Internet de 500 lineas... Copiar-pegar es la manera mas rapida en Internet de tener una opinion centrada y concreta de algo. Aunque no tengas npi.
Salviand, 20/07/2010


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