"¡Eran bombas de pintura!"


Madrid.- 

¿Gamberrada o aerosoles de pintura? Los pasajeros del vuelo 3251 de Iberia, que salió el viernes de Amsterdam rumbo a Madrid, no entendieron por qué, después de sólo 10 minutos de viaje, el Airbus A-320 regresó al aeropuerto de Schipol. Creyeron que se trataba de un problema técnico, pero no fueron mecánicos quienes les recibieron de vuelta en Amsterdam, sino la policía. Uno de ellos relata el aterrizaje: "Fue impresionante, nos dijeron que evacuáramos el avión; salimos por las rampas de emergencia. El piloto fue uno de los primeros en salir corriendo del avión. La policía cogió a una persona y la tumbó en el suelo, apuntándole con las metralletas a la cabeza".

La Policía Militar holandesa detuvo a cinco pasajeros de nacionalidad española por una supuesta amenaza de bomba. Según las autoridades, un hombre de 32 años -cuya identidad no ha sido facilitada- anunció que iba a hacer estallar el avión 10 minutos después de que despegara del aeropuerto. El aparato regresó entonces a Amsterdam, donde la policía detuvo al sospechoso y a cuatro hombres que le acompañaban. Tras buscar por todo el avión con perros adiestrados, los agentes concluyeron que no había rastro alguno de municiones o explosivos.

Los pasajeros consultados ayer por este periódico y por la agencia Efe mantienen una versión muy distinta y dan a entender que se trató de un malentendido verbal. "Ninguno de los viajeros del avión con los que hablamos al regresar a Amsterdam había presenciado la supuesta amenaza, ni había visto a nadie correr por el pasillo diciendo que iba a volar el aparato, como hemos leído", asegura Julio.

Otro pasajero -quien pidió el anonimato- explicó que se pudo producir una confusión alrededor de la palabra "bomba". "Había en Holanda un congreso sobre seguridad vial, y varios pasajeros del vuelo eran profesionales que regresaban de este foro, donde presentaron productos de pintura para la señalización de las carreteras. De ahí que hablaron de pistolas y de bombas, ¡pero de pintura!". Este pasajero conversó con compañeros del principal sospechoso, de empresas distintas pero que suelen coincidir en seminarios profesionales. Ellos le contaron que una pasajera, al escuchar su conversación sobre bombas de pintura, se acercó a una azafata para contárselo, poco antes de que el piloto anunciara que tenía órdenes de regresar al aeropuerto. Estas mismas fuentes precisaron que el sospechoso era oriundo de la provincia de Soria.

Según el relato de Julio, cuando el avión despegó, los pasajeros percibieron un pequeño temblor en el motor, por lo que cuando oyeron el mensaje del comandante pensaron que se trataba de un fallo técnico. El otro testigo también menciona una situación de "tranquilidad" en el avión. Una vez evacuado el aparato, las 156 personas que viajaban en el fueron repartidas en dos hoteles, en función de su clase, business o turista. Volvieron a Madrid y Barcelona en varios vuelos, y el último salió ayer a las cuatro de la tarde. Iberia precisó que estuvo a la espera de "colocar la pieza que faltaba para volver a armar las rampas del avión", y que por esta razón los pasajeros tuvieron que pasar una noche en Amsterdam.

La policía holandesa señaló que el autor de la supuesta amenaza "permanecerá detenido durante el fin de semana" y comparecerá el lunes ante el juez. Anoche fueron puestos en libertad sin cargos los cuatro acompañantes.

Fuente: El País

. de Taillac, 

09-04-2006


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